Partes extraído del libro “60 Principios de Fe”

Hebreos 11:1 Ahora bien, la fe es la garantía de lo que se espera, la certeza de lo que no se ve.

Todos deseamos o queremos alcanzar algo. Como seres humanos, buscamos siempre satisfacer nuestros deseos. Aunque muchas veces, no nos detenemos a pensar si son deseos que realmente buscamos alcanzar, verdaderos o genuinos.

Podemos desear cosas, pero nunca confundir deseos con fe.

El deseo, generalmente, muere en deseo. No hay quien lo sustente. Al deseo nadie lo acciona.

Tener fe es tener certeza, seguridad, determinación, afirmación sobre lo que estás esperando; es la convicción de lo que no se ve.

Fe es certeza y convicción. Por eso, necesitas moverte en lo que sabes que es así, que es lo que Dios dijo y nada más.

Cuando un hijo de Dios, un día cree y al otro día no, significa que no tiene certeza. Porque certeza, es decir: “Yo sé que sé que sé, que Dios me va a bendecir abundantemente”.

Si una persona te pregunta: ¿cómo haces para estar motivado siempre? La respuesta es muy fácil.

El motivo es empujado por la misma fe, es el motor que te mantiene en acción, y que te hace mantener seguro que el motivo que esperas te va alcanzar, SI, SI y SI vas a alcanzar:

“Toda mi familia ya es de Cristo”. Esto es fe.

“Dios me dará prosperidad, porque en su palabra dice que Él me da poder para hacer riquezas”. Esto es fe.

Tendré mis 12 discípulos hasta el fin de este año. Esto es fe.

Tendré los mejores contactos para mi negocio. Esto es fe.

Ya somos 300 en la iglesia. Esto es fe.

El motivo es empujado por la misma fe.

Un motivo gigante es una automotivación gigante. Lo más poderoso que puede tener un ser humano es un motivo, es decir, algo grande por lo cual esperar. “Yo estoy esperando cosas grandes y sé que viene, tengo la certeza y la convicción que será así en el nombre de Jesús”.

¿Cuál es tu motivo? ¿Qué estás esperando? ¿Que te da animo a seguir adelante?

Como dijimos, el deseo no puede ser comparado con la fe. Nunca podrán caminar juntas. La fe resiste donde el deseo muere.

Hay una fe que se mantiene en desarrollo por ese motivo que está delante tuyo. Es grande y poderoso y te mantiene vivo. Seguidlo, no te detengas…

La fe resiste donde el deseo muere.

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